Con emoción, Señor, te alabamos.
Acostumbrados a encumbrarte en el altar,
somos conscientes de que, las calles y plazas de nuestro vivir,
no siempre están preparadas ni bien dispuestas
para acoger tú presencia.
La Eucaristía, nos recuerda a Ti…
La Eucaristía, nos trae a Ti…
La Eucaristía, nos habla de Ti…
Vienes, Cristo, personalmente a cada uno de nosotros.
Observas nuestra vida...
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