Tú dijiste:
LOS SERES HUMANOS NO VIVÍS SOLAMENTE DEL PAN,
SINO DE CADA PALABRA QUE VIENE DE LA BOCA DE DIOS.
Mi Señor y mi Dios, dame hambre del pan viviente de tu Palabra y del Sacramento de tu Eucaristía. Dame la fortaleza para controlar los deseos desordenados de mi corazón para centrarlo en lo que tú deseas de mi.
Tú dijiste:
TU DEBES HACERLE HOMENAJE AL SEÑOR TU DIOS,
SOLAMENTE A EL DEBES SERVIR.
He de amarte con todo mi corazón, con toda mi mente, con toda mi alma y con todas mis fuerzas.
Te adoro, te alabo y te bendigo, y mi corazón está lleno de agradecimiento.
Quiero servirte amando a mis hermanos con la fuerza de tu Espíritu.
Tú dijiste:
NO PONGAS AL SEÑOR TU DIOS A PRUEBA.
Jesús, muchas veces te he ofendido y por eso te pido perdón. Lava mis deseos desordenados, limpia mi corazón, purifícame, protégeme y santifícame con tu Espíritu Santo. Hazme de nuevo volver a ti para curar las heridas que me han causado el marcharme de tu lado.