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Gestos y posturas corporales

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El gesto y la postura corporal, tanto del sacerdote, del diácono y de los ministros, como del pueblo, deben contribuir a que toda la celebración resplandezca por su decoro y noble sencillez, de manera que pueda percibirse el verdadero y pleno significado de sus diversas partes y se favorezca la participación de todos. La postura corporal es un signo de unidad de los miembros de la comunidad congregada y fomenta la unanimidad de todos los participantes.

Los fieles estén de pie: desde el principio del canto de entrada hasta el final de la Oración Colecta; el canto del Aleluya que precede al Evangelio, durante la proclamación del Evangelio; durante la Profesión de Fe y la Oración de los Fieles; y también desde la invitación del Orad hermanos que precede a la Oración sobre las ofrendas hasta el final de la Misa, excepto en los momentos que luego se enumeran.

En cambio, estarán sentados durante las Lecturas y el Salmo responsorial que preceden al Evangelio; durante la Homilía y mientras se preparan los dones   en el ofertorio; también, a lo largo del silencio que se observa después de la Comunión.

Estarán de rodillas durante la consagración, a no ser que lo impida la enfermedad o la estrechez del lugar o la aglomeración de los participantes o cualquier otra causa razonable. Y, los que no puedan arrodillarse en la consagración, harán una profunda inclinación mientras el sacerdote hace la genuflexión después de ella.

Respecto  a las posturas concretas durante la Misa:

  1. En cuanto a la postura de pie , que es muy propia de la oración, sobre todo sacerdotal, hay una novedad clarificadora: cuando el presidente reza en nombre de la comunidad, todos le apoyan con la misma postura que tiene él: de pie; por eso cuando el sacerdote invita “orad hermanos” la comunidad se levanta y contesta ya de pie.
  2. En cuanto a la postura sentados no hay novedad: es la más adecuada para los momentos que se señalan, porque es la postura de los discípulos que escuchan al maestro y la que favorece el momento de recogimiento después de la Comunión.
  3. Se repite la norma que durante la consagración la comunidad esté de rodillas, que es la postura que mejor expresa la adoración.

Las Conferencias Episcopales tienen competencia para poder adaptar estas posturas según la índole de su pueblo o las tradiciones.  También pueden decidir si se comulga de rodillas o de pie. Se incluyen también los movimientos o procesiones que se dan en la celebración de la Eucaristía.

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