Inicio / Catequesis / Catequesis de Marzo: «Escucha»

Catequesis de Marzo: «Escucha»

Posted on

CAMINO DE EMAUS

MARZO 2018

 

“¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino?”

 

INTRODUCCIÓN

Este mes de Marzo ofrecemos una ayuda más para nuestro Camino: el valor de la ESCUCHA. Emaús es un camino personal y de encuentro conmigo, con los demás, con Dios. Queremos acercarnos a Jesús y lo vamos a hacer poniéndonos en los pies de los viajeros de Emaús.Aprenderemos a escuchar como lo hace Jesús, que no solo capta lo que dicen los discípulos sino lo que no dicen, su estado emocional. Una escucha paciente, sin prisas. Libre de juicios, prestando atención,… El Señor, pacientemente habló con ellos y sus palabras les devolvieron la esperanza y la razón de sus vidas: “No ardía nuestro corazón…”

Todos necesitamos escuchar a Jesús en lo más íntimo de nosotros mismos. Necesitamos su Buena Noticia de Dios, no desde fuera sino desde dentro. Atrevernos a preguntarle nuestras dudas y exponerle nuestros miedos, porque él siempre responde si aprendemos a silenciar todos nuestros ruidos mentales para mejor escucharle.

Durante este mes vamos a cultivar el valor de la escucha, pero orientada a estar atentos, a hacer espacio para los demás, dedicarles nuestro tiempo y que sientan nuestra acogida y afecto.

Para ponernos en situación vamos a VER el vídeo:

PARA ADULTOS: (“Saber escuchar.” Se observa lo contrario a la conducta de escucha profunda, en la que se dan conductas y actitudes de atención que muestran acogida hacia el otro.)

 

PARA NIÑOS: (“Del revés” Ejemplo de escucha activa.)

 

EXPLICACIÓN Y OBJETIVO DEL MES.

“No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino”

Volvemos a la escena de los Discípulos de Emaús. Jesús se une a la conversación de los dos caminantes. Ellos lo escuchan primero sorprendidos, pero poco a poco algo se va despertando en su interior.

Los caminantes se sienten atraídos por las palabras de Jesús. Son palabras que devuelven la confianza; conversando con él irán descubriendo su ceguera. Llega un momento en que necesitan su compañía. No quieren dejarlo marchar. Durante la cena se les abren los ojos y lo reconocen.

Cuando acogemos a Jesús como compañero de camino, sus palabras pueden despertar en nosotros la esperanza perdida.

A la luz de este texto fijémonos en Jesús para reflexionar:

  • Saber escuchar es una prueba de respeto. ¿Dejamos acabar a los demás lo que están diciendo o les interrumpimos mientras nos hablan? ¿Somos pacientes y demostramos que nos interesa lo que nos están contando?
  • Saber escuchar es una habilidad. ¿Cómo es mi escucha, tengo en cuenta al otro? ¿Pongo atención para oír lo que me quieren decir? ¿Intento comprender?
  • Saber escuchar genera confianza. ¿Intento que la persona que me habla se sienta valorada?
  • Saber escuchar es una tarea. ¿Doy mi tiempo a los demás conversando con ellos o solo me comunico con monólogos? ¿Sé escuchar desde el corazón sin juicios, atento a las emociones? ¿Dedico tiempo a escuchar a los demás, a Dios y a mí mismo?

 

EVALÚA TU CAPACIDAD DE ESCUCHA ACTIVA

  1. ¿Atiendes a otras personas, al teléfono o a otros asuntos mientras hablas con alguien?
  2. ¿Dejas de escuchar cuando te dicen algo con lo que no estás de acuerdo?
  3. ¿Aparentas prestar atención cuando te están hablando?
  4. ¿Criticas mentalmente las expresiones o formas de tu interlocutor?
  5. ¿Procuras aprender algo de lo que te dicen otros interlocutores?
  6. Durante las conversaciones, ¿miras a la cara de tu interlocutor?
  7. ¿Animas a seguir hablando a tu interlocutor?
  8. ¿Tiendes adivinar lo que te van a decir o cómo acabará su relato?
  9. ¿Te resulta difícil recordar lo que te dijeron en la última conversación?
  10. ¿Juzgas a tu interlocutor sólo por lo que habla?
  11. ¿Finalizas algunas frases antes de que las diga tu interlocutor?
  12. ¿Piensas en otras cosas mientras te hablan?
  13. ¿Te muestras nervioso o tratas de irte si se prolonga la conversación más de lo deseado?
  14. ¿Piensas en qué contestar mientras aún te están hablando?

 

ORACIÓN PARA NIÑOS

Jesús,
enséñanos a rezar mejor.
A veces me cuesta comunicarme contigo. No encuentro las palabras, no sé qué decir.

Ayúdame a rezar.
Quiero hacer un rato de silencio
para que tú me puedas hablar al corazón.

Quiero sentirte a mi lado.
Quiero contarte lo que me pasa y las cosas que vivo.

Me quiero poner en tus manos, Jesús,
para aprender a dar gracias, a pedir perdón, a pedirte lo que necesito.

Háblame, Señor,
que estoy dispuesto a escucharte.

 

ORACIÓN PARA ADULTOS

SALMO DE QUIEN SE SABE CONOCIDO POR DIOS (a dos coros)

Señor, nadie mejor que tú me conoce por dentro
porque nada se escapa a tu mirada.
Por más que disimule, por más que lo intente ocultar siempre sabes cómo me encuentro.
Tú penetras hasta en lo más íntimo de mis sentimientos.
Conoces mis defectos y mis virtudes, mi debilidad y fortaleza.

Ojalá me conozca a mí mismo como tú me conoces, Señor.
Ojalá entre dentro de mí mismo como tú entras en mí, Señor.
Que me examine a mí mismo
como tú me examinas, Señor.
Pero que luego me ame a mí mismo igual que tú me amas, Señor.

Muchas veces vivo la vida desde fuera.
Me da miedo entrar; contemplarme por dentro y ver que hay cosas en mí que no me gustan. Por eso huyo. Muchas veces vivo la vida a lo loco.
No me detengo para ver por dónde voy, porque eso me llevaría a plantearme la vida en serio
y esa invitación no siempre es agradable.

Sé que sólo conociéndome a mí mismo
podré superarme y ofrecerte una vida mejor. Sé que sólo examinándome a mí mismo descubriré todo lo que me aleja de tu lado.
Sé que juzgándome a mí mismo,
con sinceridad, escucharé necesariamente tu voz
que me invita a andar por dentro.

Sondéame, Señor, conoce mi corazón, pruébame, conoce mis luces y mis sombras. Mira las veces que te doy todo lo que tengo y ayúdame para crecer a tu lado.

Top