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Plan Diocesano Misionero

Web del PDM

La mejor manera de describir el Plan Diocesano Misionero es acudir a la carta de presentación del mismo que nos escribe nuestro Cardenal, Don Carlos Osoro:

Queridos hermanos y hermanas, miembros todos de la comunidad diocesana de Madrid:

Con el grato sabor que ha dejado el año jubilar mariano que hemos celebrado con motivo del XXV aniversario de la Dedicación de la Catedral de la Almudena, e impulsados por el ejemplo de Nuestra Madre, de quien hemos querido seguir aprendiendo a ser discípulos misioneros, vamos a seguir avanzando como Iglesia que peregrina en Madrid. Para ello os propongo iniciar en el presente curso 2019/2020 el Plan Diocesano Misionero (en adelante, PDM), y que, si Dios quiere, podremos continuar hasta el curso 2021/2022.

En continuidad con el Plan Diocesano de Evangelización

El PDM quiere ser el instrumento con el que seguir concretando y llevando a la práctica las muchas propuestas que los grupos hicieron tras los trabajos del Plan Diocesano de Evangelización; algunas de las cuales ya están en marcha, aunque está claro que, con la ayuda de Dios, hemos de seguir haciendo un mayor esfuerzo por impulsarlas, compartirlas y aterrizarlas en cada una de las realidades eclesiales de la archidiócesis.

El comienzo, en el pasado curso (2018/2019), de la visita pastoral permanente me ha permitido a mí mismo, como arzobispo, y también a mis cuatro obispos auxiliares, seguir constatando la gran riqueza de carismas, dones, iniciativas, esfuerzos, etc. que, alentados por el Espíritu, existen en Madrid; y también cómo los trabajos del PDE están sirviendo para seguir avanzando en la anhelada conversión pastoral que toda la Iglesia necesita; pues el Señor no cesa de llamarnos a ella y tenemos que seguir esforzándonos por llevarla a cabo.

Por otra parte, es asimismo verdad que la vida ordinaria en cada una de las comunidades y realidades eclesiales continúa y son muchos los signos que nos hablan de esa transformación que se va dando, y que es necesario seguir impulsando entre todos, con todos y para todos.

Avanzar en la sinodalidad

El PDM, por tanto, quiere ser un instrumento más para seguir animando la rica vida eclesial de toda la comunidad diocesana; un instrumento común a todos y que, como arzobispo, os propongo para que todos tengamos un marco de referencia común y que a todos nos sirva para experimentar que caminamos, no individual y aisladamente, sino como un Pueblo y como una familia. Así se lo pide el Señor a toda su Iglesia y así lo queremos hacer también nosotros. De ahí que uno de los principales objetivos de este PDM sea avanzar en la sinodalidad; esta ha de ser una seña de identidad de nuestro modo de ser y de actuar personal y comunitariamente.

Para caminar juntos integrando nuestras diferencias, mejor dicho, las riquezas que el Espíritu Santo suscita en su Iglesia, nada mejor que volver a tomar muy en serio la vocación de la Iglesia a evangelizar; o sea, a salir para llevar a cabo la misión a la que Señor continuamente nos envía. Una misión que abarca todas las realidades y dimensiones del ser humano, pues nada de lo humano nos puede ser ajeno; y por eso debemos estar abiertos a la rica y compleja realidad donde se desarrolla la historia y la vida de cada individuo y de las sociedades de las que los individuos forman parte. Toda la Iglesia en Madrid y cada una de las comunidades y realidades que la forman están invitadas, por tanto, a plantearse su vocación a ser “una comunidad cristiana de corazón misionero” (cf. EG 45).

Familia, jóvenes y caridad social

Como os decía, para ser fieles a la misión, nada de lo humano nos debe ser ajeno; y por ello la acción de la Iglesia debe estar abierta a la riqueza de toda la realidad humana y social. Ahora bien, para ser fieles a las propuestas que los grupos del PDE plantearon con mayor insistencia, y tras el discernimiento que la comunidad diocesana ha llevado a cabo, considero que han de ser tres los ámbitos donde hemos de poner un mayor interés como Iglesia que peregrina en Madrid: la familia, los jóvenes y la dimensión de la caridad social que brota del Evangelio.

A la escucha de la Palabra de Dios

Tal y como ya comenzamos a hacer en el PDE, vamos a seguir escuchando juntos la Palabra de Dios con la metodología de la lectio divina, para que sea la Palabra la que nos ilumine y nos ayude a encontrar los caminos que el Señor nos muestra para avanzar hacia esa meta de ser, en verdad, comunidades de corazón misionero; es decir, para lograr que en verdad todo esté al servicio de la misión y para favorecer la tarea misionera.

De hecho, nos vamos a fijar en la Iglesia naciente tal y como nos lo atestigua el libro de los Hechos de los Apóstoles. Confiamos que así podremos iluminar nuestras propias experiencias a la luz de aquellas que tuvieron las primeras comunidades cristianas, y que el evangelista san Lucas nos ha transmitido en esta obra que completa el evangelio que él mismo escribió. En los cursos pastorales sucesivos, nos fijaremos en los apóstoles Pedro y Pablo, Santiago y Juan, en sus ejemplos personales y en las enseñanzas contenidas en sus cartas, para hallar esos caminos que el Señor nos invita a recorrer en el momento actual.

Así pues, vamos a tratar de compartir experiencias, iniciativas que el Espíritu ya ha inspirado y puesto en marcha entre nosotros en cada uno de estos ámbitos que acabo de señalar; vamos a tratar de seguir discerniendo cómo cada comunidad cristiana puede seguir enriqueciendo a las demás desde sus propias iniciativas, y cómo, igualmente, puede enriquecerse con las iniciativas que las demás están llevando a cabo. Y, asimismo, vamos a seguir escrutando y buscando los caminos que el Señor ofrece para que el Evangelio siga arraigando entre nosotros y dando muchos frutos.

Todo ello se lo encomendamos a nuestra Madre y Señora, Santa María de la Almudena, para que, como Estrella de la Evangelización, nos siga conduciendo al encuentro con Cristo; y, por medio de él, con el gozo y la alegría de sentirnos renovados, salgamos alegres a este camino que nos conduce a ser verdaderamente comunidades cristianas de corazón misionero.

Con gran afecto, os bendice,

+ Carlos Card. Osoro Sierra

Arzobispo de Madrid

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