Los Libros Litúrgicos, que han ido apareciendo después del Vaticano II, tienen una característica: como introducción al cuerpo del libro presentan los “Prenotandos”, o lo que en el caso del Misal son los “Principios y Normas” para la celebración de la Eucaristía. En cada nueva edición de los Libros Litúrgicos la Congregación para el Culto Divino introduce los cambios que sugieren la experiencia o una mayor reflexión teológica o pastoral o una nueva legislación. Algunas de estas modificaciones tienden a simplificar algunos ritos. Su finalidad es siempre la de favorecer la mejor participación de la comunidad en una celebración profunda del Misterio que se celebra.
Ahora, además de una serie de normas, tenemos auténticos directorios teológico-pastorales que nos dicen no sólo “cómo” celebrar, sino también “qué”, “por qué” y “para qué” celebramos. O sea, nos dan también la teología y la finalidad espiritual de nuestra celebración